sábado, 9 de mayo de 2009

“Besalo cómo si fuera la última vez”…

…fue lo que repetía constantemente mi pensamiento. Y así lo hice, olvidándome del mundo que pasaba a nuestro alrededor, de los ruidos de los autos, y del calor típico de una mañana que anunciaba que el verano estaba cerca. Me concentré en él, en mí, en las sensaciones que me producía, en la facilidad que tenía para hacer que yo me estremeciera ante su contacto, en la textura de su pelo entre mis dedos, en su sabor… en lo que sentía que ya había nacido en mí, en lo que esa especie de premonición que se repetía en mi mente, sugería que iba a tener que matar.

Hoy no sé si conseguí matarlo, al menos no todavía. No tuve el valor para hacerlo… preferí enterrarlo vivo, y esperar que muera asfixiado. Muchas veces quise tratar de ayudarlo, y traerlo de nuevo a la luz. Ahora elijo dejarlo donde está, en la oscuridad, para que siga haciendo lo que hace algún tiempo ya siento que hace: extinguiéndose poco a poco.

Blue.

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