lunes, 30 de noviembre de 2009

God, I love you! [II]

[Continuación o final opcional]

See the animal in its cage that you built,
are you sure what side you are on?
[Right where it belongs – NIN]


En cualquier otra circunstancia habría mirado hacia atrás para asegurarse de que nadie a seguía. Pero aquel grito, que había atravesado su pecho como una bala, le impedía hacer otra cosa más que correr. Había perdido el dominio de su cuerpo. Este seguía avanzando, pero al menos era lo que ella quería. Conforme se alejaba del bosque, la lluvia fue disminuyendo. Era como si una enorme nube negra se hubiese posado solo sobre el lugar donde su vida casi había acabado. Corría. Su mente estaba en blanco. En realidad, ella se encontraba en una habitación blanca en la que se limitaba a mantener presionado el botón de correr. Otras opciones, como la de pensar o el dolor, estaban anuladas.

Finalmente divisó su casa y aminoró la marcha, se encontraba en un territorio seguro. Se detuvo frente a la puerta y lentamente fue recobrando el aliento. Fue después de haber entrado cuando el dolor se hizo presente. Sus piernas apenas podían soportar su peso, sentía que la cabeza le iba a explotar y por un momento casi pierde el conocimiento.

Decidió tomar una ducha para relajar los músculos. Se desnudó y poco a poco fue descubriendo arañones y extraños moretones que cubrían todo su cuerpo. En su brazo derecho se notaban claramente marcas de dedos. Procuró no ver su rostro en el espejo. Sabia que estaba cubierto de tierra y sangre seca, y que probablemente tuviera un aspecto similar a quien la había atacado minutos antes.

El agua comenzó a caer como lluvia sobre su cuerpo. Se deslizaba arrastrando con ella la tierra que la cubría, dejando al descubierto su hermosa piel crema. Cerró sus ojos y se sumergió en una profunda oscuridad azul. Escuchaba con claridad las gotas estrellarse contra el suelo. Las imaginaba, una tras otra, cayendo precipitadamente. El sonido la relajaba. El dolor se volvía menos insoportable y el agua la purificaba. Si fuera por ella, se hubiera quedado así por siempre.

Luego de la ducha, se sintió mucho mas tranquila, por suerte todavía no la invadían los recuerdos de lo que había pasado. Ahora si se miro en el espejo. En este se veía reflejada la cara de una chica que la miraba con expresión totalmente vacía. Sus ojos celestes no dejaban entreverse nada. Había aprendido a lograr que estos no mostraran sus sentimientos y lo hacia de manera automática. Creyó que se iba a encontrar en un estado deplorable, pero solo tenia un pequeño raspón en la frente que no hacía gran diferencia. No había sido tan terrible después de todo.

Sin embargo, pese a la ducha fría, sentía mucho calor, demasiado. Se toco la frente y estaba hirviendo. La fiebre había aparecido de la nada haciéndola sentir mareada. Se sentó en el sillón y cerro los ojos para descansar la vista. Pero de repente el calor se volvió mas intenso. Le recorría todo el cuerpo y la asfixiaba.

Abrió los ojos. Frente a ella se expandía rápidamente una pantalla de fuego. Las llamas danzaban, se fusionaban entre ellas en una lucha cuerpo a cuerpo para ver quien atrapaba mas oxigeno. Crecían. Cada vez más grandes, cada vez más violentas. Había algo de hipnótico en ellas. Tal vez la tranquilizaban aquellos colores calidos, o quizás la seducían la forma en que se movían las llamas. Avanzaban. Pronto estaría envuelta en aquella lucha por conseguir oxigeno y ya no habría vuelta atrás.

Hizo un esfuerzo tremendo por moverse. Había recibido un golpe muy fuerte en la cabeza y tenia todo el cuerpo entumecido. Estiró los brazos hacia los costados y se encontró con una pared de tierra y raíces a ambos lados. Alzó la vista y vio como sobre ella se extendía un cielo nublado.

La realidad la golpeo fuertemente en el estomago y el miedo le recorrió la espalda como un escalofrió. Nunca había logrado escapar. Sin embargo, no la asustaba estar atrapada en su tumba, con el fuego que amenazaba con consumirla. Lo que realmente la perturbó, fue aquel rostro que se asomaba por sobre el borde del pozo, la miraba con tristeza y le decía: “Perdón Paloma, no me diste otra opción”.



sábado, 28 de noviembre de 2009

Thoughts of a Dying Atheist


Eerie whispers trapped beneath my pillow
Won't let me sleep
Your memories

I know you're in this room
I'm sure I heard you sigh
Floating in between
Where our worlds collide

It scares the hell out of me
And the end is all I can see
And it scares the hell out of me
And the end is all I can see

I know the moment's near
And there's nothing we can do
Look through a faithless eye
Are you afraid to die?

It scares the hell out of me
And the end is all I can see
And it scares the hell out of me
And the end is all I can...

[ Muse ]


G.
Sí, veo el fin… pero el miedo ya lo estoy dejando de lado. En su lugar un mundo de cosas que mi mente no logra comprender aparece delante de mí, y en lugar de tratar de huir, me resulta irresistiblemente tentador. No especulo acerca del después, sólo me dejo llevar, caminando hacia esa especie de agujero negro, casi automáticamente, sin pensar en las consecuencias. Será que no creo en la nada? Será que no voy a dejar que la nada se quede con todo?

No me aterra cerrar mis ojos, pero prefiero mantenerlos bien abiertos. No voy a hacer callar los susurros de mi mente, voy a esperar que se vayan apagando poco a poco, solo. No tengo miedo de cerrar mis ojos, prefiero mantenerlos abiertos para ver el choque de los mundos que van en paralelo.

No tengo miedo a morir… a veces puede asustar más seguir viviendo.



D.
¡Que se callen, quiero que se callen! Quiero poder apoyar la cabeza en mi almohada y descansar, por fin. Lo que empezó siendo una melodía ahora se transforma en ruidos que me aturden. Doy vueltas en mi cama y pareciera como si veo el mundo entero, pero mis ojos permanecen cerrados, no hace falta que los abra para saber qué hay allí… pude aprender a ver sin ver, y me siento más despierto estando dormido. Mi mundo onírico no puede defraudarme, me aferro a él y logro creer, logro seguir creyendo.

Si abro los ojos, el fin se apodera de mí… pero por más atractivo que sea, si consigo llegar a ver, no voy a tener más opción que aceptar lo que veo, no voy a poder evitar el desenlace de todo esto, sea cuál sea. Mi mente tiene vida propia, y pienso mantenerla con vida sin importar las consecuencias.


Blue.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Finding Neverland

No sé cómo debo sentirme, qué tengo que sentir, qué tengo que pensar, qué actitud tomar, qué hacer y qué dejar de hacer. Nunca me había costado tanto ser yo, actuar como yo, o dejar de actuar como yo. Hace un tiempo que mi lógica muestra averías… hoy parece que directamente se tomó el día libre.

Acabo de darme cuenta de que pocas páginas en blanco quedan en mi agenda, de un año demasiado intenso, demasiado irregular, lleno de contrastes y ambigüedades. Y en lugar de sentir que ya termina, siento que vienen muchas emociones aún. Año tras año suele pasarme, pero ésta vez realmente quiero que haya una excepción, demasiado tengo con el huracán de recuerdos que Diciembre me va a traer.

Hace muy poco alguien me dijo que era peligroso que tuviera tanta memoria, y creo que sí lo es… pero el peligro es sólo para mí.

A veces sólo quisiera estar sola, más sola… en medio de la nada, frente a la nada, observando mi reflejo, comunicándome con él, para que por fin pueda saber qué y quién quiero en verdad ser.


Blue.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Es como si fueses mi reflejo en el espejo, pero sin imagen…

Hace días que quiero escribirte, escribir sobre vos, sobre vos en mí en realidad, introducirte en mi mundo de papel, volverte tinta, convertirte en mis palabras, porque siento el impulso, ya que últimamente vos más que nadie tiene el derecho de habitar en esa parte de mi universo… pero no me salió nada más que esa primera oración, que no podría definir mejor éstas sensaciones, y que hasta cuesta que lo explique. Pero no hace falta, sé perfectamente que ninguno de los dos necesita una explicación, porque ni siquiera debe haberla… y el resto, qué importa? Hay cosas que directamente tienen que ser como son, y no cuestionarse.

Creo que todo tiene un porqué. No me cierra nunca el concepto cada vez que nombras la palabra ‘casualidad’, porque no creo que exista. El tema es que a veces es mejor no tratar de buscar ese ‘porqué’, diría que para “no perder la magia”, pero me suena demasiado cursi y barato para mí.

“Lo esencial es invisible a los ojos”… será por eso que es el primer reflejo de mí misma con el que estoy conforme, y hasta podría decir que de cierta forma me hace sentir bien. No es un reflejo superficial, es algo que siento que de alguna manera llena, encaja… y más se avanza, mejor encaja aún.

De todos los poderes sobrenaturales que el hombre ordinario fantasea con tener, yo me conformaría con uno sólo. No me importa no poder leer mentes de otras personas, de hecho creo que lo fascinante está en no poder hacerlo; tampoco me importa no mover cosas con la mente, ya que hasta incrementaría la vagancia; ni siquiera elegiría poder volar o generar fuego, ni tampoco volverme invisible como tantas veces necesito, por más que sean opciones más que interesantes. Quiero tener el poder de teletransportarme, si llegara a existir, y poder elegir donde estar a cada momento, donde yo quisiera, con las personas que quisiera… y así quizás poder cambiar mi destino, y así quizás poder tener al fin una oportunidad de ser feliz, pero por más que ya también decidimos que nuestros destinos es otra de las cosas que coinciden, es todo cuestión de lógica.

Pero justamente la lógica es la que nos domina, más allá del flash que tanto nos atrae, y no poseemos poderes, ni podemos elegirlos, es una posibilidad inexistente, tentadoramente inexistente. Y yo por el momento me quedo donde estoy, y vos te quedas donde estás, y lo tenemos tan pero TAN claro, que agregándole tan sólo un poco de nuestro orgullo también característico, obtenemos la fórmula para no herirnos.

“A veces creo que siento demasiado”, que pienso demasiado, que recuerdo demasiado… y las dos primeras cosas no son más que consecuencias de la última, porque incluso creo que mi mente sin recuerdos tendría muchos resplandeceres.

Narciso por enamorarse de su propio reflejo en el agua se ahogó… qué pasaría si yo me hundiera en vos?

Blue.