jueves, 31 de diciembre de 2009

Bliss

Recién comenzaba la última noche del año, y yo volvía de uno de esos tantos festejos típicos de esa fecha con amigos. Me tocaba ir en la parte de atrás del auto, sola. La música estaba demasiado fuerte como para poder tratar de involucrarme en la conversación de los otros dos ocupantes del coche, por lo que decidí apoyar mi cabeza contra el vidrio de la ventanilla y mirar la calle entre la oscuridad de la noche. Me sorprendí al notar que esa oscuridad era menor a la que yo me hubiese imaginado que habría, mucho menor. Con mi mirada traté de encontrar la fuente de aquella luz, que volvía diferente la noche, y fue cuando la vi, tan impecable, tan radiante, tan majestuosa.

Llegamos a destino y bajé del auto, me despedí de mis amigos y abrí la puerta de mi casa. Dejé la cartera a un lado, me descalcé como siempre hago al llegar y salí corriendo hacia la puerta trasera, le quité el seguro y percibí como esa claridad también invadía mi patio. El pasto estaba aún húmedo culpa de la lluvia de días anteriores, pero poco me importó, disfruté sintiendo esa frescura directa en mis pies. Di unos pasos, levanté mí vista hacia arriba, y me volví a encontrar con ella, hermosa, solemne, que parecía que me llenaba de una paz y una melancolía que me hacían estremecer.

Pensamientos y sensaciones ambiguas me invadían. Deseaba tenerte ahí a mi lado, para que observes conmigo lo mismo que yo estaba observando en ese momento, aunque en verdad sólo me conformaba con tu presencia en la ausencia, como lo he hecho hasta ahora, con tu alerta titilante. Y al mirarla, no podía despegar de mí la idea de que eso que estaba viendo era uno de los pocos misterios que quedaban entre nosotros, aunque si me detengo a pensarlo, incluso sabemos a la perfección la noción que tenemos de todo aquello.

No iba a llorar, aunque quizás en otro momento lo habría hecho sin siquiera forzarlo. Quizás tenía la emoción a flor de piel, pero siento como si la cantidad de lágrimas que tenía para gastar durante todo el año ya se me hubiese agotado; tal vez tenga que esperar un día para reponerlas y que se me habilite el nuevo monto disponible para los próximos doce meses. Puede ser también, probablemente, que nada de eso tenga sentido, que yo misma aprendí a no derrocharlas, y sé que con vos no tienen sentido que salieran, porque siempre fuiste motivo de felicidad y una grata, muy grata compañía.

No sé qué pasará por tu mente, no sé incluso si yo pasaré por ella de vez en cuando, pero en este momento, poniéndola a ella como testigo, tengo ganas de que sepas que te quiero.

Everything about you resonates happiness
Now I won't settle for less
[ Muse ]


Blue.

2 comentarios:

Soff~ dijo...

Recuerdo haberme quedado hasta las 4 a.m viendo la luna escondiendose de las nubes.Saaaludos @.@

Viktominic dijo...

mmmm.. esto me suena a...
después te digo

te quiero, gata amiga <3