martes, 5 de enero de 2010

Presencia ausente


“Podría enamorarme perfectamente de vos si estuvieses acá”, le dijo ella en voz alta, pronunciando sus palabras tan decididamente que un escalofrío recorrió su cuerpo. Pero evidentemente, él no pudo escucharla, ni siquiera si lo hubiera gritado. Cientos de kilómetros los separaban geográficamente, a pesar de que nunca había sentido a un hombre tan cerca de ella. Él tenía un poder que nunca nadie poseyó antes: él sabía exactamente cómo descifrarla, convirtiéndola en una especie de libro, porque nadie nunca la había podido leer así.

A pesar de esa sensación, de esa frase dicha al aire, no iba a engañarse con que eso pasaría. La distancia siempre iba a estar ahí, y no iba a basar su vida en supuestos inútiles que jamás iba a comprobar… ni siquiera iba a intentar probar. Tantas veces se había arriesgado sin conseguir nada más que dolor, que ahora estaba segura de que arriesgarse tampoco iba a servir, como así tampoco estaba dispuesta a soportar un fracaso más, y mucho menos a poner en riesgo lo que ya de cierta forma tenía y le hacía tan bien.

Todo se llenaba de ambigüedades. Tenía sin tener, quería sin querer, hablaba sin hablar, se sentía chica y grande a la vez ante su presencia, ante su presencia ausente.

Blue.

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