miércoles, 4 de agosto de 2010

- Sin título -

Y al pasar frente al espejo, no reconoció su propio reflejo. Tuvo que volverse para confirmar si su visión no le había jugado una mala pasada, para ver si el insomnio acumulado durante años al fin estaba mostrando sus efectos.

Pero no. Todo estaba perfectamente bien, todo estaba perfectamente en su lugar. Todo, menos ella.

Movió lentamente distintas partes de su cuerpo para comprobar que aquello que veía reflejado correspondiera con sus movimientos. Evidentemente, así lo hacía. Pero no podía dejar de preguntarse qué clase de juego estaba llevando a cabo ese ser desconocido que se encontraba del otro lado, imitándola.

Dormir, seguro que lo que necesitaba era dormir, aunque no se sintiera cansada en lo más mínimo. Sólo estaba aturdida, y ella sabía cuál era la forma de "descansar" de ese aturdimiento. Así fue como empezó a darse cuenta de lo que en verdad estaba sucediendo. Así fue como comenzó a comprender que ella en verdad no era ella, que había dejado su ser a cientos de kilómetros de donde se encontraba, y que lo que veía en ese momento no era más que un espectro que poco tenía que ver con la realidad. Y supo también que iba a tener que batallar con eso hasta que pudiera, de una vez definitiva, reunirse consigo misma, y empezar realmente a vivir.

Blue.
(al parecer, tengo un fetiche con los espejos)

No hay comentarios: