jueves, 31 de diciembre de 2009

Bliss

Recién comenzaba la última noche del año, y yo volvía de uno de esos tantos festejos típicos de esa fecha con amigos. Me tocaba ir en la parte de atrás del auto, sola. La música estaba demasiado fuerte como para poder tratar de involucrarme en la conversación de los otros dos ocupantes del coche, por lo que decidí apoyar mi cabeza contra el vidrio de la ventanilla y mirar la calle entre la oscuridad de la noche. Me sorprendí al notar que esa oscuridad era menor a la que yo me hubiese imaginado que habría, mucho menor. Con mi mirada traté de encontrar la fuente de aquella luz, que volvía diferente la noche, y fue cuando la vi, tan impecable, tan radiante, tan majestuosa.

Llegamos a destino y bajé del auto, me despedí de mis amigos y abrí la puerta de mi casa. Dejé la cartera a un lado, me descalcé como siempre hago al llegar y salí corriendo hacia la puerta trasera, le quité el seguro y percibí como esa claridad también invadía mi patio. El pasto estaba aún húmedo culpa de la lluvia de días anteriores, pero poco me importó, disfruté sintiendo esa frescura directa en mis pies. Di unos pasos, levanté mí vista hacia arriba, y me volví a encontrar con ella, hermosa, solemne, que parecía que me llenaba de una paz y una melancolía que me hacían estremecer.

Pensamientos y sensaciones ambiguas me invadían. Deseaba tenerte ahí a mi lado, para que observes conmigo lo mismo que yo estaba observando en ese momento, aunque en verdad sólo me conformaba con tu presencia en la ausencia, como lo he hecho hasta ahora, con tu alerta titilante. Y al mirarla, no podía despegar de mí la idea de que eso que estaba viendo era uno de los pocos misterios que quedaban entre nosotros, aunque si me detengo a pensarlo, incluso sabemos a la perfección la noción que tenemos de todo aquello.

No iba a llorar, aunque quizás en otro momento lo habría hecho sin siquiera forzarlo. Quizás tenía la emoción a flor de piel, pero siento como si la cantidad de lágrimas que tenía para gastar durante todo el año ya se me hubiese agotado; tal vez tenga que esperar un día para reponerlas y que se me habilite el nuevo monto disponible para los próximos doce meses. Puede ser también, probablemente, que nada de eso tenga sentido, que yo misma aprendí a no derrocharlas, y sé que con vos no tienen sentido que salieran, porque siempre fuiste motivo de felicidad y una grata, muy grata compañía.

No sé qué pasará por tu mente, no sé incluso si yo pasaré por ella de vez en cuando, pero en este momento, poniéndola a ella como testigo, tengo ganas de que sepas que te quiero.

Everything about you resonates happiness
Now I won't settle for less
[ Muse ]


Blue.

lunes, 30 de noviembre de 2009

God, I love you! [II]

[Continuación o final opcional]

See the animal in its cage that you built,
are you sure what side you are on?
[Right where it belongs – NIN]


En cualquier otra circunstancia habría mirado hacia atrás para asegurarse de que nadie a seguía. Pero aquel grito, que había atravesado su pecho como una bala, le impedía hacer otra cosa más que correr. Había perdido el dominio de su cuerpo. Este seguía avanzando, pero al menos era lo que ella quería. Conforme se alejaba del bosque, la lluvia fue disminuyendo. Era como si una enorme nube negra se hubiese posado solo sobre el lugar donde su vida casi había acabado. Corría. Su mente estaba en blanco. En realidad, ella se encontraba en una habitación blanca en la que se limitaba a mantener presionado el botón de correr. Otras opciones, como la de pensar o el dolor, estaban anuladas.

Finalmente divisó su casa y aminoró la marcha, se encontraba en un territorio seguro. Se detuvo frente a la puerta y lentamente fue recobrando el aliento. Fue después de haber entrado cuando el dolor se hizo presente. Sus piernas apenas podían soportar su peso, sentía que la cabeza le iba a explotar y por un momento casi pierde el conocimiento.

Decidió tomar una ducha para relajar los músculos. Se desnudó y poco a poco fue descubriendo arañones y extraños moretones que cubrían todo su cuerpo. En su brazo derecho se notaban claramente marcas de dedos. Procuró no ver su rostro en el espejo. Sabia que estaba cubierto de tierra y sangre seca, y que probablemente tuviera un aspecto similar a quien la había atacado minutos antes.

El agua comenzó a caer como lluvia sobre su cuerpo. Se deslizaba arrastrando con ella la tierra que la cubría, dejando al descubierto su hermosa piel crema. Cerró sus ojos y se sumergió en una profunda oscuridad azul. Escuchaba con claridad las gotas estrellarse contra el suelo. Las imaginaba, una tras otra, cayendo precipitadamente. El sonido la relajaba. El dolor se volvía menos insoportable y el agua la purificaba. Si fuera por ella, se hubiera quedado así por siempre.

Luego de la ducha, se sintió mucho mas tranquila, por suerte todavía no la invadían los recuerdos de lo que había pasado. Ahora si se miro en el espejo. En este se veía reflejada la cara de una chica que la miraba con expresión totalmente vacía. Sus ojos celestes no dejaban entreverse nada. Había aprendido a lograr que estos no mostraran sus sentimientos y lo hacia de manera automática. Creyó que se iba a encontrar en un estado deplorable, pero solo tenia un pequeño raspón en la frente que no hacía gran diferencia. No había sido tan terrible después de todo.

Sin embargo, pese a la ducha fría, sentía mucho calor, demasiado. Se toco la frente y estaba hirviendo. La fiebre había aparecido de la nada haciéndola sentir mareada. Se sentó en el sillón y cerro los ojos para descansar la vista. Pero de repente el calor se volvió mas intenso. Le recorría todo el cuerpo y la asfixiaba.

Abrió los ojos. Frente a ella se expandía rápidamente una pantalla de fuego. Las llamas danzaban, se fusionaban entre ellas en una lucha cuerpo a cuerpo para ver quien atrapaba mas oxigeno. Crecían. Cada vez más grandes, cada vez más violentas. Había algo de hipnótico en ellas. Tal vez la tranquilizaban aquellos colores calidos, o quizás la seducían la forma en que se movían las llamas. Avanzaban. Pronto estaría envuelta en aquella lucha por conseguir oxigeno y ya no habría vuelta atrás.

Hizo un esfuerzo tremendo por moverse. Había recibido un golpe muy fuerte en la cabeza y tenia todo el cuerpo entumecido. Estiró los brazos hacia los costados y se encontró con una pared de tierra y raíces a ambos lados. Alzó la vista y vio como sobre ella se extendía un cielo nublado.

La realidad la golpeo fuertemente en el estomago y el miedo le recorrió la espalda como un escalofrió. Nunca había logrado escapar. Sin embargo, no la asustaba estar atrapada en su tumba, con el fuego que amenazaba con consumirla. Lo que realmente la perturbó, fue aquel rostro que se asomaba por sobre el borde del pozo, la miraba con tristeza y le decía: “Perdón Paloma, no me diste otra opción”.



sábado, 28 de noviembre de 2009

Thoughts of a Dying Atheist


Eerie whispers trapped beneath my pillow
Won't let me sleep
Your memories

I know you're in this room
I'm sure I heard you sigh
Floating in between
Where our worlds collide

It scares the hell out of me
And the end is all I can see
And it scares the hell out of me
And the end is all I can see

I know the moment's near
And there's nothing we can do
Look through a faithless eye
Are you afraid to die?

It scares the hell out of me
And the end is all I can see
And it scares the hell out of me
And the end is all I can...

[ Muse ]


G.
Sí, veo el fin… pero el miedo ya lo estoy dejando de lado. En su lugar un mundo de cosas que mi mente no logra comprender aparece delante de mí, y en lugar de tratar de huir, me resulta irresistiblemente tentador. No especulo acerca del después, sólo me dejo llevar, caminando hacia esa especie de agujero negro, casi automáticamente, sin pensar en las consecuencias. Será que no creo en la nada? Será que no voy a dejar que la nada se quede con todo?

No me aterra cerrar mis ojos, pero prefiero mantenerlos bien abiertos. No voy a hacer callar los susurros de mi mente, voy a esperar que se vayan apagando poco a poco, solo. No tengo miedo de cerrar mis ojos, prefiero mantenerlos abiertos para ver el choque de los mundos que van en paralelo.

No tengo miedo a morir… a veces puede asustar más seguir viviendo.



D.
¡Que se callen, quiero que se callen! Quiero poder apoyar la cabeza en mi almohada y descansar, por fin. Lo que empezó siendo una melodía ahora se transforma en ruidos que me aturden. Doy vueltas en mi cama y pareciera como si veo el mundo entero, pero mis ojos permanecen cerrados, no hace falta que los abra para saber qué hay allí… pude aprender a ver sin ver, y me siento más despierto estando dormido. Mi mundo onírico no puede defraudarme, me aferro a él y logro creer, logro seguir creyendo.

Si abro los ojos, el fin se apodera de mí… pero por más atractivo que sea, si consigo llegar a ver, no voy a tener más opción que aceptar lo que veo, no voy a poder evitar el desenlace de todo esto, sea cuál sea. Mi mente tiene vida propia, y pienso mantenerla con vida sin importar las consecuencias.


Blue.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Finding Neverland

No sé cómo debo sentirme, qué tengo que sentir, qué tengo que pensar, qué actitud tomar, qué hacer y qué dejar de hacer. Nunca me había costado tanto ser yo, actuar como yo, o dejar de actuar como yo. Hace un tiempo que mi lógica muestra averías… hoy parece que directamente se tomó el día libre.

Acabo de darme cuenta de que pocas páginas en blanco quedan en mi agenda, de un año demasiado intenso, demasiado irregular, lleno de contrastes y ambigüedades. Y en lugar de sentir que ya termina, siento que vienen muchas emociones aún. Año tras año suele pasarme, pero ésta vez realmente quiero que haya una excepción, demasiado tengo con el huracán de recuerdos que Diciembre me va a traer.

Hace muy poco alguien me dijo que era peligroso que tuviera tanta memoria, y creo que sí lo es… pero el peligro es sólo para mí.

A veces sólo quisiera estar sola, más sola… en medio de la nada, frente a la nada, observando mi reflejo, comunicándome con él, para que por fin pueda saber qué y quién quiero en verdad ser.


Blue.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Es como si fueses mi reflejo en el espejo, pero sin imagen…

Hace días que quiero escribirte, escribir sobre vos, sobre vos en mí en realidad, introducirte en mi mundo de papel, volverte tinta, convertirte en mis palabras, porque siento el impulso, ya que últimamente vos más que nadie tiene el derecho de habitar en esa parte de mi universo… pero no me salió nada más que esa primera oración, que no podría definir mejor éstas sensaciones, y que hasta cuesta que lo explique. Pero no hace falta, sé perfectamente que ninguno de los dos necesita una explicación, porque ni siquiera debe haberla… y el resto, qué importa? Hay cosas que directamente tienen que ser como son, y no cuestionarse.

Creo que todo tiene un porqué. No me cierra nunca el concepto cada vez que nombras la palabra ‘casualidad’, porque no creo que exista. El tema es que a veces es mejor no tratar de buscar ese ‘porqué’, diría que para “no perder la magia”, pero me suena demasiado cursi y barato para mí.

“Lo esencial es invisible a los ojos”… será por eso que es el primer reflejo de mí misma con el que estoy conforme, y hasta podría decir que de cierta forma me hace sentir bien. No es un reflejo superficial, es algo que siento que de alguna manera llena, encaja… y más se avanza, mejor encaja aún.

De todos los poderes sobrenaturales que el hombre ordinario fantasea con tener, yo me conformaría con uno sólo. No me importa no poder leer mentes de otras personas, de hecho creo que lo fascinante está en no poder hacerlo; tampoco me importa no mover cosas con la mente, ya que hasta incrementaría la vagancia; ni siquiera elegiría poder volar o generar fuego, ni tampoco volverme invisible como tantas veces necesito, por más que sean opciones más que interesantes. Quiero tener el poder de teletransportarme, si llegara a existir, y poder elegir donde estar a cada momento, donde yo quisiera, con las personas que quisiera… y así quizás poder cambiar mi destino, y así quizás poder tener al fin una oportunidad de ser feliz, pero por más que ya también decidimos que nuestros destinos es otra de las cosas que coinciden, es todo cuestión de lógica.

Pero justamente la lógica es la que nos domina, más allá del flash que tanto nos atrae, y no poseemos poderes, ni podemos elegirlos, es una posibilidad inexistente, tentadoramente inexistente. Y yo por el momento me quedo donde estoy, y vos te quedas donde estás, y lo tenemos tan pero TAN claro, que agregándole tan sólo un poco de nuestro orgullo también característico, obtenemos la fórmula para no herirnos.

“A veces creo que siento demasiado”, que pienso demasiado, que recuerdo demasiado… y las dos primeras cosas no son más que consecuencias de la última, porque incluso creo que mi mente sin recuerdos tendría muchos resplandeceres.

Narciso por enamorarse de su propio reflejo en el agua se ahogó… qué pasaría si yo me hundiera en vos?

Blue.


viernes, 9 de octubre de 2009

God, I love you!

En un principio, sabía que tenía que ir con cuidado. Ella ya no era la misma persona que yo había conocido hacía tiempo, o no era quién y cómo me mostró que era. Yo tampoco era la misma, había intentado seguir, superarme, abrirme al mundo y crecer. Pero Ana sólo se estancaba, y estancarse puede también significar retroceder, cuando eso lleva consigo perder todo lo que se había conseguido.

Yo ya no le hacía bien, aunque ella se empeñaba en querer demostrar lo contrario. Y evidentemente, ella también me había dejado de hacer bien a mí, desde hacía tiempo, pero yo hasta ese momento sentía una especie de compromiso. Tiempo atrás habíamos establecido un título de “hermandad”, y aunque yo ya no sentía ese vínculo, tampoco creía justo abandonar todo a un lado.

Ella ya no me necesitaba de todas formas. Yo no era quién podía satisfacer sus necesidades, que buscaba de hombre en hombre, de cama en cama. Estaba sintiendo como una nube de oscuridad se estaba viniendo encima de mí sin yo haberlo provocado, y me invadió cierto temor. No quise dejarla, pero ya no me quedaban dudas de que era ella quién me había dejado primero.

Pasó el tiempo y el miedo poco a poco se fue yendo. Ella no influía de ninguna manera en mi vida, no hacía ningún tipo de cambio, y aunque quiso seguir fingiendo que todo era como épocas atrás, yo tampoco volví a involucrarme en la suya. Se perdió en mi memoria, como aquella amistad que pudo ser, pero no fue.

Esa noche el cielo estaba tan cerrado que la luna apenas se veía, pero no iluminaba casi nada. Nunca tuve problema en atravesar sola ese parque oscuro, era cosa de todos los días, y hasta se puede decir que lo disfrutaba, al menos hasta esa noche. Un viento cálido y húmedo no dejaba de agitar fuertemente los árboles. Al parecer, la lluvia de verano estaba por llegar en cualquier momento, pero tampoco yo estaba apurada en llegar a casa, con tanto calor un poco de agua fresca no me iba a venir mal al fin de cuentas.

Me gusta caminar, siempre lo hago llevando un ritmo rápido, pero esa noche los sonidos del parque captaron mi atención, parecía que intentaban decirme algo, y yo incluso los percibía como una especie de melodía.

El camino se bifurcó, vi una sombra rara, que traté de ignorar para no volverme paranoica sin motivos. Ese fue mi primer error, debí haber salido corriendo mientras tuve oportunidad. La sombra se transformó en una presencia, y mi curiosidad pudo más. Di media vuelta sobre mi misma, y apareció ante mí la última persona a quién deseaba yo ver.

- Hola Paloma. ¡No sabes cuánto te extrañé!

No pude reaccionar. Sentí cómo las piernas se me debilitaban, como mis reflejos fallaban, y supe que eso había sido un segundo error.
¿Por qué me estaba llamando así cuando ni siquiera ese es mi nombre? Giré la cabeza hacia un lado y hacia el otro, como queriendo buscar esa otra persona a la que Ana se dirigía, queriendo encontrar con mi vista a esa tal Paloma. Pero lógicamente, no había nadie allí, y yo sabía perfectamente que me estaba hablando a mí, y lo hubiese sabido igual, incluso si el parque hubiese estado repleto de personas a mí alrededor.

Me costó reconocerla, pero cuando habló, no tuve dudas de que era ella, de que era su voz. Su ropa estaba sucia, muy sucia. Su jogging negro deportivo estaba cubierto de barro hasta poco más arriba de la altura de las rodillas, la remera con la inscripción de su banda preferida, esa que hacía tiempo nos había unido, estaba empapada, y supuse por su aspecto en general que era de sudor. En uno de sus pies llevaba una zapatilla converse a la que no le pude distinguir su color original por la suciedad que tenía, y el otro pie estaba descubierto, descalzo. Al ver eso, no pude evitar soltar una pequeña risa, una risa nerviosa que se esfumó cuando presté atención a su rostro. Estaba tan sucio como lo estaba su ropa. Tenía todo el pelo sobre su cara, hecho una maraña. Ella trataba de acomodarlo, pero sólo lo ensuciaba más, lo seguía enredando. A través de ellos, pude ver sus ojos, estaban rojos, llenos de excitación. Pero el verdadero temor me invadió cuando reparé en su otra mano, la que no estaba vacía.

- Vení conmigo, Paloma –dijo dulcemente– Tengo algo que mostrarte.
- Paula, me llamo Paula. Creo que te estás equivocando de persona, Ana.

Y ni yo supe a quién trataba de convencer con eso, como si iba a servir de algo, como si mi nombre real pudiera marcar la diferencia.

- ¡Ja! Nadie mejor que yo sabe cómo te llamas, nadie te conoce mejor que yo –me respondió como si yo le hubiese dicho la peor de las ofensas.

Se acercó velozmente a mí, y aunque traté de huir, ya no pude. Su sucia mano embarrada tomó fuertemente de mi brazo, y cuando forcejeé para intentar librarme de ella, alzó con su otra mano la pala que llevaba, y supe que ya ni siquiera tenía opción. Empecé e temblar. Y grité con todas mis fuerzas.

- No pasa nada. Soy yo, Ana. Sabés que podés confiar en mí. –me decía mientras me arrastraba fuera del camino por donde yo estaba caminando, hacia un lugar entre los árboles.

Hubiese llorado de bronca, de frustración, de impotencia, pero eso le habría hecho saber que tenía el poder, o mejor dicho, le hubiese hecho creer que tenía más poder del que realmente ya tenía.

Mis ojos se abrieron de par en par cuando vi hacia dónde nos estábamos dirigiendo. ¡Iba a morir! ¡Esa puta psicópata tenía pensado matarme! La miré a la cara tratando de descifrar sus pensamientos, pero sólo sonreía, con una sonrisa infantil, como un nene entrando a un parque de diversiones.

Tuve mucho miedo de abrir mi boca para hacer esa pregunta, pero no la podía contener. Al fin y al cabo, en aquella circunstancia, no podía perder nada.

- Ana… -dije apenas pudiendo pronunciar palabra- Ana, ¿eso es una tumba?

Maldita costumbre la mía de hacer preguntas sin sentido cuya respuesta no quería escuchar. Pero su reacción me sorprendió. Comenzó a reírse fuertemente a carcajadas, y su risa llegó a aturdirme.

- ¡¿Cómo vas a pensar eso?! ¡Claro que no es una tumba! En una tumba era donde yo estaba antes de que vos aparecieras en mi vida y me salvaras.

Definitivamente, estaba mucho más perturbada de lo que yo creía. Si eso no era una tumba especialmente cavada para sepultarme a mí en ella, ¿entonces qué era? No hizo falta que le preguntara para tener una respuesta.

- Es un refugio, amor. Es un refugio que yo misma construí para vos, para regalarte, para encontrarte cada vez que yo quiera, para tenerte segura para siempre… ¿no es hermoso? –dijo mientras me empujaba hacia ese pozo que resultó ser mucho más profundo de lo que a mí me había parecido desde allí arriba.

- ¡No, Ana! ¡NO! –grité mientras ella ya empezaba a llenar el agujero de tierra con la pala. Era peor de lo que yo creí en un comienzo. No iba a matarme y a enterrarme, iba a hacerlo estando yo viva.

- ¡Ana, por favor, escuchame! Si me sacás de acá yo voy a ayudarte. ¡Ana, no lo hagas!

Su euforia pareció disminuir cuando se agachó y estiró su mano para acariciarme.

- No voy a hacerlo, mi vida. Ahora, con vos, ya no necesito nada.

En ese momento supe que no podía cometer un tercer error, supe que era mi única y última oportunidad. Mientras su mano seguía acariciando mi rostro, tomé de ella, y con todas las fuerzas que conseguí reunir, la empujé conmigo, a lo profundo. Perdió equilibrio y cayó, llevándose la pala con ella. Estaba enfurecida, pude ver entre el desastre de su pelo cubriéndole la cara cómo lloraba. Estaba hecha una furia, se vino sobre mí para golpearme, y fue cuando tomé la pala que había quedado olvidada al lado de ella para defenderme. La golpeé en la cabeza. Quedó inconsciente y sentí pánico al creer que la había matado, pero poco a poco comenzó a moverse, y me di cuenta que tenía que actuar rápidamente para poder escapar. La única salida era trepando por ella, usándola como una especie de escalera, y así lo hice. Ya casi lo lograba, cuando una de sus manos tomó mi pie que estaba sobre su hombro. Nunca me sentí tan decidida como en ese momento, en el que le pegué una patada en la cabeza que aún sangraba por el golpe de la pala.

Logré salir. Estaba exhausta. Tomé un poco de aire y empecé a correr, con las pocas fuerzas que me quedaban. Había empezado a llover. Y mientras corría, mientras huía, por todo el parque retumbaban como ecos las palabras que Ana gritaba desde su propia tumba…

- ¡Yo te amo! ¡Por Dios, te amo!


Blue.
[Gracias Stephen King por la inspiración]

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Rosario

[Notas y locuras de viaje. Nada de esto tiene coherencia. Bipolaridad.]
Septiembre 26.

Parte 1: Bajón. No sigo afirmando nada de esto.
Juego a ser otra persona... aunque por dentro sienta el mismo vacío de siempre, vacío que no puedo llenar y que a ésta altura de mi vida, hasta me define. No tiene sentido alejarme de la rutina, de los lugares de siempre, de la gente de siempre, porque al hacerlo, todo se convierte en fantasmas que empiezan a perseguirme, a aterrorizarme. No puedo cambiar de dónde vengo, pero sí dónde voy ¿pero qué pasa si realmente no quiero ir a ningún lado? Tampoco quiero quedarme donde estoy. Quiero hacer click y que todo sea diferente, como si todo hubiese sido así desde siempre. No me sirven las segundas oportunidades, no las reconozco, algo en mí se niega a aceptarlas. Además, yo no soy la que deja pasar las segundas oportunidades, son ellas las que me dejan pasar a mí.
¿Y si la aventura no resulta ser lo que pensaba? Si al final lo único que quiero ahora es mi cama, mi almohada, mi taza de café, estar descalza. Quizás soy demasiado frágil para seguir en esto... quizás no soy lo que creí ser. No pertenezco a ningún lado, y dudo llegar a pertenecer.

Parte 2: Forastera.
Y de repente, la angustia se me fue. Debió ser la falta de cafeína durante tanto tiempo en mi organismo lo que la había producido. Vine para encontrarme a mí misma, y creo que lo estoy logrando, aunque no sea para nada fácil. Me encanta ésta ciudad, a pesar del acento porteño fingido por todos, o al menos esa impresión me causa. Hasta empiezo a recorrer las calles como si fueran mías, aunque jugar a la forastera me está gustando más de lo que creía (una vez superada la angustia, claro).
¿Y si desapareciera en éste momento? Sé los riesgos que estoy corriendo, sé que desde que llegué me estoy poniendo en peligro, pero no siento ni el menor rastro de miedo. Me quiero arriesgar, ¡una vez!
Me siento fea, cansada, sucia, aunque no lo esté, pero extraño la sensación de una ducha caliente, extraño andar descalza, y a mi computadora.
Me doy un año para cumplir todo lo que propuse en mi lista, para ver si Septiembre del año que viene es igual de mierda que todos los Septiembre que recuerdo. Septiembre es virgo, claro! Por eso me lastima de ésta forma, por eso lo detesto de ésta forma.
Quiero llegar a mi casa y darle un abrazo a mi mamá. Nunca había necesitado eso. Creo que sería mi forma de pedirle perdón, porque obviamente el orgullo me prohíbe hacerlo abiertamente. Quiero ser feliz, pero cada vez es más evidente que nunca voy a llegar a serlo.

Creo que encontré una buena manera de escribir: en lugares transitados y llenos de historias, de gente común, como yo... aunque dudo tanto que yo sea "común" del mismo tipo.
Jaja, es cierto eso del sexto sentido de las madres... aunque la mía cayó un par de años tarde. Pero ahora siento que la necesito para seguir, pero sé que no me voy a animar a decírselo. Ni siquiera soy consciente de qué cosas perdí por esa cobardía, o quiénes perdí por eso.
Éste viaje me está cambiando, hasta me hizo querer cosas que siempre dije que iba a tener bien lejos. Necesito respirar, salir de la oscuridad azul, flotar, volar... vivir, vivir de verdad, dejar de sentirme un fantasma, una sombra, una resaca.
Quiero llorar con ganas, pero no puedo con tanta gente alrededor ("inesperada sensación la de estar sola con tanta gente alrededor" ♫).

Parte 3: Teorías.
John Watson decía que si a él le dieran cierta cantidad de bebés (recién nacidos), a través de un constante trabajo de estímulo-respuesta, él podría hacer de ellos lo que quisiera. Yo quiero poder decir que soy capaz, al darme cierta cantidad de personas en determinada situación, de crear una historia propia para cada uno. Al parecer, me sobrestimo, pero es lo que quiero poder llegar a hacer... ¡a ser! Quiero tanto que no sé lo que en verdad quiero, y tampoco lo que no quiero.
Quiero superarme, supongo, ¡quiero llegar a ser! Empezar de cero quizás no sirva de nada, es una fantasía inútil, porque simplemente, no se puede... al fin de cuentas es tratar de mantener con vida a los fantasmas, porque se les da vida al darles importancia.
Me pregunto qué impresión tendrá de mí la gente en éste preciso momento, y no puedo evitar reírme. No sé si lo quiero saber tampoco, dudo de que me guste la respuesta, porque no me gusto yo. Hoy por ejemplo el espejo me mostró algo que no quería ver, en el momento en el que menos lo quería ver.

Cuántas vidas se separan en decenas de destinos en un sólo instante... y la metáfora me resulta interesante, ya que lo decía en el sentido literal, pero encaja mejor en el otro.

Parte 4: Delirio.
En éste momento, debo ser la loca que escribe sin parar. Ni siquiera sé el objetivo de todas éstas palabras. Extraño mi cuaderno ¡¿Cómo no lo traje?! Aunque ni hubiese tenido lugar para el pobre. ¡Cómo me transforma el papel! Soy papel, soy tinta, soy letras.
Es raro como después de pasar la noche sola acá sin dormir, en lugar de salir corriendo vuelvo y veo todo distinto. ¿Será la luz del día que lo transforma?
Quiero música, música en vivo, saltar (aunque esté demasiado cansada y con las piernas doloridas), gritar, empujar, gente que me empuje, cantar, por más que lo haga terriblemente mal.
Pensar qué la primera historia que amé y me atrapó, entre tantos libros que entraron en mi vida, sucedió en ésta ciudad. Camino las calles por donde caminaba ese personaje que me atrapó siendo chica.
Segunda persona conocida que pasa por acá. El mundo es chico, sin dudas.
Estoy renaciendo. Estoy terminando de convertirme en ceniza para renacer de nuevo. Para volver a ser fuego.
¿Porqué ese reloj va tan lento? Algo me dice que va a ser una mala noche. ¿Porqué no me molesta del todo la soledad y sí el tiempo? ¿Porqué todo el mundo se queda dormido re fácil y yo no puedo ni podría? (el café no es excusa).
Creo que son las ciudades como éstas las que me inspiran...

Parte 5: Inversión.
Los espacios vacíos que no corresponden a fechas se llenaron en mi agenda, esos espacios que estarían de más porque nunca hubiese completado con lo asignado: sumario de gastos mensuales, películas para alquilar (décadas sin alquilar una película, pudiendo bajarlas), restaurantes preferidos. Pero no hay datos que corresponden a esos títulos, porque lo primero que aprendí en éste viaje es no volver a viajar sin mi cuaderno, por más espacio que ocupe, por más rectángulo duro e incómodo que sea, porque después no sólo voy a terminar extrañándolo, sino que además voy a terminar recurriendo a "Todo Moda" para conseguir un cuaderno provisorio. Demasiado aguantó mi pobre agenda.
De lo único de lo que me arrepiento de éste viaje es de haber mentido, pero no podía hacer otra cosa.

Parte 6: Antes de partir.
Ahora estoy sentada en el mismo lugar donde hoy desayuné. Fue una linda tarde, solitaria pero linda, pensé mucho y escribí todo eso, sin buscarle forma, simplemente así como salía.
En cualquier momento me voy a la terminal a ver cuál es el próximo micro que sale, y me volveré a mi casa.
Escribiré un poco más, me lavo la cara, los dientes, y a volver a Paraná, pensando que no es justo sólo arriesgarse donde sos una perfecta desconocida.
Éste cuaderno es demasiado rosado. ¡Qué poco yo!
Me duermo.
Quiero mi música. ¡Qué ganas de escuchar "Creep"! ¡Qué ganas de escuchar Radiohead!
A pesar de todo no me quiero volver, sólo quiero dormirme y despertar en mi cama. Quizás no tendría que haber venido.
Prometo que cuando vuelva, esto va a ser como si nunca hubiese existido.

Me voy a la terminal.

Blue.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Idiota


Ya está ahí la luna
Qué perra la vida y esta soledad
No quisiera perderme tu tren y saber lo que es malgastarte
Podría coger cualquier autobús con tal de un beso más
Pero tengo pesado el hogar y ya no puedo hacerlo igual
Puede que mañana me quiera ir
Y puede también que mañana sea la vida
Y que mañana… no exista mañana
No soy una niña
No soy ese duende
No soy luchadora
No soy tu camino
No soy buena amante
Ni soy buena esposa
No soy una flor
Ni un trozo de pan
Sólo soy esa cara de idiota
Idiota por tener que recordar la última vez que te pedí tu amor
Idiota por colgar tus besos con un marco rojo por si ya no vuelvo a verlos más
Idiota por perderme por si acaso te marchabas ya
Y tirar tu confianza desde mi cama hasta esa ventana
No ves qué fácil ha sido para mí
Perderlo todo en un momento
Por mi miedo a perder, por mi miedo a perder
Por mi miedo a no controlar tu vuelo
No soy una niña
No soy ese duende
No soy luchadora
No soy tu camino
No soy buena amante
Ni soy buena esposa
No soy una flor
Ni un trozo de pan
Sólo soy esa cara de idiota
Idiota, esa cara de idiota
No ves que fácil ha sido para mí
Perderlo todo en un momento...

[Nena Daconte]

Blue.

viernes, 28 de agosto de 2009

Irte

Hoy, después de demasiado tiempo, fui a tu búsqueda. No creas que fue por voluntad propia, mi voluntad ya no se asocia con tu nombre. Desde hace mucho que deseo no volver a verte jamás. Pero tuve que buscarte para poder cerrar de una vez la puerta que dejaste abierta cuando te fuiste, puerta que en su momento yo misma abrí para que vos entraras por ella, pero en lugar de cerrarla con llave para retenerte para siempre como mi prisionero, te dí esa llave a vos, y te hice mío libremente.

Pero de un día para el otro, desperté con frío en medio de la noche, y la cama estaba vacía, incluso trataste de acomodarla, fingiendo que nunca habías estado allí, a mi lado, antes.

Cuando pude asimilar un poco todo aquello, noté que el frío que me había despertado venía de la puerta que estaba totalmente abierta, que no cerraste al salir. Un viento helado se colaba por ella. Entonces traté de cerrarla, pero ese viento era tan fuerte que se volvía a abrir al instante.

Busqué la llave por todo el lugar, esperando que la hayas dejado olvidada por entre las sábanas, o quizás tirado abajo de la cama. No tenía sentido que te la llevaras, ya que no tenías intenciones de usarla alguna vez. Pero no estaba... y yo estaba tan helada que ni siquiera sentía, ya no quería sentir.

Me cubrí tratando de esconderme de las ráfagas, pero mi frágil refugio no duraba mucho, se volaba constantemente. Incluso otras personas intentaron ayudarme a cerrar esa puerta, pero sólo consiguieron arrimarla un poco, ninguna de sus llaves encajaban en la cerradura, así que el viento pudo más, y yo seguí sola, congelándome.

No quise verte más, no quiero verte más. Todo lo bueno que pude sentir con vos se fue por la misma puerta que atravesaste hace tiempo. Pero necesito mi llave, a pesar de que ya el viento ni siquiera me molesta. Casi olvido cuánto amo el frío. Pero tengo que tenerla en mi dominio porque no se cuando, tal vez, llegará mi próximo prisionero, al que también le voy a dar la llave, para que elija tanto cuando entrar, como cuando irse para siempre.

Lástima que ese tipo de llaves no tengan réplica...


Si te vas, cruza la puerta y tira tus llaves al cerrar
No pronuncies mi nombre
Apura tus pasos y no mire detrás
No roces tu piel en mi carne
Ahoga mi sombra en mi oscuridad
Si te vas, no lleves la luz de mi alba
Mi búsqueda
Y al despertar acostúmbrame
Si me lo pidieras te daría el sol
Y que inunde mi dolor
Abrázame
Si te vas, no uses aquellas palabras que hablamos al sembrar
Era para siempre
Ahora es para nunca mas...

[Cabezones]


Blue.

domingo, 9 de agosto de 2009

Oscuridad azul

No había entendido porqué caminábamos por el borde de ese gran estanque. Tratamos de ver el fondo, pero era tal su profundidad que sólo vislumbramos algo oscuro que se extendía quién sabe cuánto más de lo que podíamos percibir.

Tomados de la mano, todo aquello nos parecía exitante; un paso en falso de cualquiera de los dos y ambos habríamos tenido una suerte espantosa. Sin embargo la adrenalina podía más, y en lugar de alejarnos, caminábamos aún más cerca.

Pero algo sucedió de un instante a otro, de manera totalmente inesperada no sólo soltaste mi mano, sino que me empujaste hasta esa oscuridad azul, y huíste corriendo lo más lejos que pudiste.

Y sentí que me ahogaba. Sólo me hundía más y más profundo. Tuve la sensación de estar llorando, pero eso no tenía sentido estando sumergida allí. Ni siquiera podía gritar o pedir ayuda. Mi respiración se debilitaba, me faltaba el aire, y supe que no iba a resistir mucho más. No tenía esperanza de nada; cuánto más luchaba, más energía perdía y más me agotaba, por lo que dejé de pelear, me resigné a esperar el final. Me hundía en oscuridad, me ahogaba en oscuridad. Sentía que estaba por llegar, aunque al mismo tiempo, todo aquello parecía ser eterno.

Y de repente sucedió. Mis pies se encontraron con un límite, había llegado a lo más profundo. Y me di cuenta de que no estaba todo perdido. Vos seguramente ya estabas demasiado lejos y sin siquiera intenciones de socorrerme, pero supe que no necesitaba de vos para sobrevivir. Y mis piernas se flexionaron, sabiendo que tenía que sacar fuerzas de dónde no las tuviera para superar todo aquello. Tomé impulso, y salí disparada hacia la superficie. Un aire completamente nuevo invadió mi ser, mis pulmones se llenaron y tuve la certeza no sólo de que yo seguía viva, sino también de que nunca había muerto. Y a partir de ese momento, ya no caminaría nunca más por el borde del abismo.

[Y vos preguntarás por qué esperamos tanto...
Sólo para tomar impulso y llegar más alto
Ya no hay dolor, ya no duele y no va a doler]


Blue.

sábado, 27 de junio de 2009

Porque vivir es jugar...

Me volviste a jugar una mala pasada. Sos tan buen jugador que moviste tus fichas sin ni siquiera darte cuenta, ¿o en realidad ya se acostumbraron a tu juego y ahora se mueven solas? Y pensar que yo fui quien primero dijo amar las apuestas, y vos me desafiaste al instante poniendo besos en juego… y los dos nos dejamos perder, y a la vez, creímos ganar los dos. Pero lo que vos ganaste te interesó un tiempo y después lo dejaste, y fue cuando me di cuenta de que la perdedora había sido sólo yo.

Sabía que algo estaba por pasar, lo presentía cómo antes ya lo había hecho, porque cuando siento que te vuelvo a extrañar no tardas en aparecerte en mi vida de un instante para el otro. Yo esperaba una aparición física, como ha pasado todas las veces que esa sensación un tanto paranormal se apodera de mí, pero me encontré con tu mirada y con tu sonrisa congeladas, remitiéndose al momento en que las vi en vivo por última vez.

Sos como un viento helado que pasa sobre mi y me deja temblando, y hace que mi frágil castillo de cartas, que tanto me costó armar, se venga abajo en tan sólo un segundo.

Como un castillo de cartas
frágil e inseguro ante la brisa,
o ante la prisa de elevarlo
por el temor a derribarlo


Blue.

martes, 26 de mayo de 2009

Blue kite


…porque estaba aburrido y encontró abandonado un barrilete azul, que echó a volar para distraerse un poco. Pero algo sucedió… no sé si vio que volaba muy alto y se asustó, si encontró alguno más llamativo y completo, más fácil de manejar y lo cambió por él, o si tal vez el hilo se cortó bruscamente de un momento a otro. Sólo sé que ese cometa siguió volando en el cielo, pero sin dirección alguna, mientras lo veía a él en el suelo correr lejos, perdiéndose de su vista; y desde entonces ya no lo ve más, aunque siga con la estúpida esperanza de que algún día pase por su mente el momento en el que lo dejó a la deriva, y corra a su auxilio.
Pasan largos meses… se aproxima al suelo cada vez más, aunque las esperanzas siguen estando casi intactas...



Una vez que desapareció de mi vida, todo pareció magnificarse increíblemente. Porque empecé a amar en la ausencia, así como en la ausencia también fue que empecé a odiar.
¿Tantos sentimientos pueden habitar en una persona, sentirlos incluso juntos cuando son aparentemente opuestos, y cambiar de uno a otro en sólo un instante, como una especie de bipolaridad? Al parecer en mi sí… mis opuestos se funden entre ellos, transformándose en una sola cosa confusa, sin forma aparente en el caso de que las emociones y los sentimientos pudieran tener forma alguna.


…aquél barrilete azul, que hace tiempo había vuelto a caer ferozmente a tierra cuando tomaba vuelo por segunda vez, quedó nuevamente abandonado, roto, destrozado en realidad; creía que había perdido su alma. Sólo mirando su hilo, ahora manejado por nadie, hacía que recordara cuando estaba en el cielo, siendo felizmente dirigido por ese ser que creyó que se había convertido en su dueño. Seguía manteniendo una leve esperanza de volver a sentir aquél estado de plenitud que sólo había sido producido por ese hombre que, irónicamente, así como lo hizo sentir feliz como nunca antes, también había traído a su cielo las nubes más negras y tormentosas, cuando de repente, sintió su presencia, volvió a sentir su risa, y se dio cuenta de que su alma seguía en su lugar.
Sentimientos encontrados lo habitaron como un torbellino, como si hubiese sentido una brisa perfecta para volver a montar vuelo. Pero todo fue una ilusión… aquélla risa, su risa, venía acompañada por otra risa más, paralela a la suya. Y así lo vio, vio a su antiguo conductor, al que los restos de su alma seguían añorando como a nadie… pero ésta vez tenía entre sus manos un hilo mucho más grueso y resistente que el suyo, y, al levantar sus ojos, observó el motivo de aquellas sonrisas que llenaban su rostro: estaba remontando feliz y orgullosamente, sin ningún tipo de vergüenza, un cometa nuevo y brillante, y lo mostraba extasiadamente a todos a su alrededor, sin importarle en lo más mínimo la presencia de aquél barrilete azul que no significó nada para él…


Blue.
[Fragmentos de un proyecto]

sábado, 9 de mayo de 2009

“Besalo cómo si fuera la última vez”…

…fue lo que repetía constantemente mi pensamiento. Y así lo hice, olvidándome del mundo que pasaba a nuestro alrededor, de los ruidos de los autos, y del calor típico de una mañana que anunciaba que el verano estaba cerca. Me concentré en él, en mí, en las sensaciones que me producía, en la facilidad que tenía para hacer que yo me estremeciera ante su contacto, en la textura de su pelo entre mis dedos, en su sabor… en lo que sentía que ya había nacido en mí, en lo que esa especie de premonición que se repetía en mi mente, sugería que iba a tener que matar.

Hoy no sé si conseguí matarlo, al menos no todavía. No tuve el valor para hacerlo… preferí enterrarlo vivo, y esperar que muera asfixiado. Muchas veces quise tratar de ayudarlo, y traerlo de nuevo a la luz. Ahora elijo dejarlo donde está, en la oscuridad, para que siga haciendo lo que hace algún tiempo ya siento que hace: extinguiéndose poco a poco.

Blue.

martes, 5 de mayo de 2009

Dancer of the light


My dancer of the light
She glitters like a thousand stars
She brings the peace to my life
And in my face draws a smile
Into infinity she keeps me alive

Nothing is in vain
If my pain she drives away
She transforms in melodies
All my disappointments, all my scares

She belongs to another world
But she came ‘cause I had lost control
And helps me found my way home

She’s my ice queen
My princess of blood
At night is all I need...
I can see her face in the moon


Blue.

miércoles, 22 de abril de 2009

Ojalá

Hoy te volví a extrañar. Hace tanto que no estabas presente durante tanto tiempo en mi cabeza, que ésta vez no te vi tan perfecto como quizás solía hacerlo antes… te vi como una nube de angustia y de preguntas sin sentido que disparé hacia cualquier dirección, cuando todas te las tendría que haber hecho a vos.

Hoy supe que me acostumbré a tu ausencia… y eso me dolió.

Hoy sentí que retrocedí tres meses atrás, al momento en el que iba saliendo del pozo y alguien tomó mi mano para tratar de ayudarme. Pero a esa mano no la agarré con fuerza, no quise, y hoy elijo volver a ese pozo, para salir yo sola sin ayuda de nadie.

Hoy me dí cuenta que éste pozo no es profundo; que sólo poniéndome de pie ya puedo salir de él.


[Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto…]


Blue.

sábado, 28 de marzo de 2009

Sueño de Otoño

Hace ya mucho tiempo, cuestión de años quizás, le adjudiqué a alguien el título de “amor de mi vida”, a pesar de que esa persona terminó siendo un fantasma, un ser oscuro, el primero que conoció mi corazón, porque yo misma se lo mostré, pero en lugar de cuidarlo y proteger esa confianza, lo único que hizo fue arrancarle un pedazo, no para quedarse con él como recuerdo del sentimiento que yo le brindé, sino para tirarlo por ahí, en un lugar inhóspito en el que nadie podría encontrarlo.

Al parecer, no era el único que conocía aquél lugar donde arrojó un trozo de mi corazón, porque, a pesar de que me juré a mi misma no volver a ser tan tonta, pensando que mi descuido había sido por desconocer del tema, por haber sido él el primero que entró en mi alma, caí de nuevo, confié de nuevo, amé de nuevo, y siguieron robándome partes de mi corazón para tirarlas también en ese callejón oscuro y sin vida, sin que esas partes tuvieran siquiera conexión alguna entre ellas.

Pensé que ya se habían llevado la totalidad de mi corazón, parte por parte, que sólo quedaba un hueco vacío y un ser que sólo funcionaba por inercia, pero el último resto que queda me habló… todavía tiene una esperanza que lo mantiene cuasi-vivo: sueña con que todavía pueda existir alguien que pase por ese callejón y se de cuenta que eso que está allí aún tiene vida, y tome el riesgo de acercarse y juntar las partes, ensamblarlas unas con otras, para después venir y poner todo eso en el lugar que corresponde, y así luego cuidar la totalidad de la que forma parte.

Blue.